¿Cómo saber si lo que siento es ansiedad?

Ansiedad: cuando la mente se adelanta y el cuerpo responde

¿Te ha pasado que tu mente comienza a imaginar todo lo que podría salir mal? ¿Que intentas tranquilizarte, pero las preocupaciones parecen no detenerse?

La ansiedad forma parte de nuestra experiencia humana. Nos ayuda a anticipar situaciones y prepararnos frente a posibles amenazas. Sin embargo, cuando se vuelve intensa o persistente, puede comenzar a limitar nuestra vida.

Y la ansiedad no ocurre solamente en nuestra mente. También la sentimos en el cuerpo.

El corazón se acelera, los músculos se tensan, cambia nuestra respiración. Podemos sentir inquietud, molestias en el estómago o dificultades para descansar.

Son respuestas que pueden aparecer cuando nuestro organismo se prepara para enfrentar una amenaza, incluso cuando aquello que tememos todavía no ha ocurrido.

Cuando intentar controlar la ansiedad termina alimentándola

A veces comenzamos a preocuparnos por nuestra propia ansiedad.

Nos preguntamos por qué sentimos esas sensaciones, buscamos certezas, intentamos controlar nuestros pensamientos o evitamos situaciones que podrían hacernos sentir incómodos.

Y aunque algunas de estas respuestas pueden aliviarnos momentáneamente, también pueden mantener el círculo de la ansiedad.

Poco a poco, nuestro mundo puede empezar a hacerse más pequeño.

Aprender a responder de otra manera

Regular la ansiedad no significa obligarnos a estar tranquilos todo el tiempo.

Significa desarrollar recursos para reconocer lo que estamos experimentando y responder de maneras más flexibles.

A veces puede ayudarnos hacer una pausa, orientar nuestra atención al entorno, sentir el apoyo del suelo o mover suavemente nuestro cuerpo.

Otras veces, el paso más importante será aprender a tolerar la incertidumbre, dejar de luchar contra ciertos pensamientos o acercarnos gradualmente a algo que hemos estado evitando.

Y hay otro aspecto que considero fundamental: cómo nos tratamos cuando sentimos ansiedad.

Cuando a nuestro malestar le sumamos críticas y exigencias, podemos terminar sufriendo todavía más.

La autocompasión nos invita a reconocer nuestra dificultad sin juzgarnos, pero también a encontrar maneras de cuidarnos y actuar.

No se trata de vivir sin ansiedad

Se trata de que la ansiedad no termine decidiendo por nosotros.

Aprender a regularnos implica desarrollar una mayor capacidad para reconocer nuestras señales, comprender nuestros patrones de respuesta y recuperar la libertad de elegir cómo actuar.

Es un aprendizaje que requiere tiempo, curiosidad y práctica.

Y cuando la ansiedad comienza a interferir con nuestra vida cotidiana, la psicoterapia puede ayudarnos a comprender qué la está manteniendo y desarrollar herramientas adecuadas a nuestras necesidades.

Quizás no siempre podamos evitar sentir ansiedad. Pero sí podemos aprender a relacionarnos de otra manera con ella.

Para profundizar

Khalsa, S. S., et al. (2018). Interoception and mental health: A roadmap. Biological Psychiatry: Cognitive Neuroscience and Neuroimaging, 3(6), 501–513.

National Institute for Health and Care Excellence (NICE). (2011, actualización 2020). Generalised anxiety disorder and panic disorder in adults: Management. Guía clínica CG113.

Organización Mundial de la Salud (OMS). (2025). Trastornos de ansiedad.